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Costumbres de Villaverde (Cangas de Onís)

Publicado: Mié Nov 27, 2019 9:40 am
por Ramón Sordo Sotres
COSTUMBRES DE VILLAVERDE (CANGAS DE ONÍS)


El 13 y 20 de enero de 1989 Ceferino Alonso Cueto, Cerino Temprana, nativo de Villaverde y vecino de Llanu Con (aldeas ambas de Cangas de Onís), quien entonces contaba con 87 años y era uno de los antiguos principales del concejo, me relató estas historias (además de muchos topónimos que incluí buena parte de ellos en mi libro Picos de Europa. 76 rutas).

    Villaverde (parece que antes también llamado el Cotu Villaverde) es un pueblo todo de un dueño —de la Casa Faes, los Saro de Llanes—, eran dos barrinos, de 13 o 14 vecinos. “Emprecipiaren el pueblu Villaverde” tres vecinos y el señor cura (había iglesia y, en Villaverde, el palacio del señor Cura, uno de esos fundadores), amprecipiaron a trabajar y trabajar y fundaron el pueblo; después fue creciendo y fueron trabajando y cultivando terrenos, eran casas bajas y muy chicas.
   Esos tres vecinos dice que es el pueblo de Sotres, que no se llama Sotres sino Son Tres, que los habían echado de Villaverde por una fechoría, no fundaron más pueblos.

    Las funciones de Villaverde son [o, más bien, eran] Santiago, la O y San Antoniu.
   Los bailes eran la jota, el valse y el pericote, que este algunas veces lo vio en Villaverde: cuando tenían fiestas “en pueblu” alguna pareja lo ejecutaba después de la jota, “enfrente unos deotros y saltando (…) entrecoxese p’acá y p’allá, entrecoxíos”;  era de 2 y 3 a lo mejor, entre ellos “podía entrecogese otru: 4”, tocaban castañuelas, saltaban todos ellos, pegaban palmetazos “al trespasarse de un lau pa otru” [y alzaban la pierna].
  En el pericote se agarraban en un momento del baile y en otro blincaban más que en la gallegada (esta a su vez era más de prisa que la jota).
   “Parece un pericote” se lo decían a “una moza fariota” [extravagante].
   “La danza: entrecoxíanse: cogidos de la mano”, dando vuelta y cantando.
   Gaiteros había en Llerices y Sotu Baju, tocaban “la gaita juelle”. Uno de Corao Castiellu tocaba el violin y la mujer el bombo [eran Benito el Puchu y su esposa Carmen Castaño, según el libro de Francisco José Pantín Fernández Cangas de Onís 1918 Vida en torno a un centenario, Cangas de Onís 2019, segunda edición, páginas 208 a 211]. Otros instrumentos musicales eran las panderetas, el tambor, los redoblantes y el bañu, que este lo usaban las mujeres “pa sembrar trigo y pa tocar música”. Los tambores, además, los tocaban las mujeres para ahuyentar lobos y osos “en Puertu”.

   Limosnas a San Antonio: el mayordomu, que era un vecino, pagaba los lotes y puyaba. 
  En Villaverde, Intriago y Llenín vio enramar las fuentes, la víspera de San Juan por la noche (o por la tarde), ponían flores del campu (buscaban las más preciosas) y arcos; el “agua benditu” de madrugada lo llevaba la que primero fuera a la fuente.
   Enramaban las casas de las mozas el día San Juan o el día San Pedro (cree que era este), con cereces, ponían espantajos. Las fuentes las enramaban las mozas y a las mozas las enramaban los mozos, en Villaverde, Intriago, Llenín, Sotu la Ensertal y Mestas, y además cantaban; en El Puertu no.
   Los ramos se hacían con un arcu grande y “un cerquillu o rosquillu lo cimeru”, aunque nunca vio en Villaverde; unos de Sotu Baju ofrecieron un ramo a Nuestra Señora si tres hermanos destinados en la Guerra de África volvían con salud.
   Otras costumbres eran La Vara (una cucaña que untaban con jabón en Mestas [de Con]); el antroxu (echar el boronchu “pela noche”, que era de harina de maíz; tocábanse los lloqueros, había mascaraos y ponían una careta, “la lloquerada de Antroxu”, Domingo el Gordu; en el antroxu “todo el mundo tenía broma”), las trastadas (al abrir la puerta te caía algo), los guilandos (piden perras con canciones y “a la noche viniente” se comía [creo]), las escapullas, esbillar castañas en la cuerre (la llera eran “las ablanas espardías”), comer “castañes del jornu” (un jornáu era mejor que un magüestu), la función que se hacía en El Colláu l’Árbol, samartinar, la junta (reunión vecinal; el celador de Villaverde era un año cada vecino por turno), rozar, acarretos, adobar caminos, andeches…

    Las comidas eran  la parva, desayunar (castañas o borona, leche), la xinta (por el mediodía) y la cena (un xarru con patatas…); se comía el pote, el pantrucu...
   Se sembraba trigo, una tierra de trigo, y también alcacer. La borona era de maíz y el pan (que se amasaba en las casas aunque de Unquera salía un paisano con un carro de pan), de trigo.
   Para beber, agua o la sidre, que se echaba “en vasu”; llagares para mayar, en Villaverde no había más que uno, en Teleña muchos.   Otras construcciones eran les cases de ganáu (en Villaverde, Llanu Con, Mestas de Con y Camonéu Cangas le llaman así, y la corte en el concejo de Onís incluyendo Gamonéu Onís), los molinos (en La Gusteriza, Los Cobezos, y cinco en Llanu [de Con]), hórreos (en Villaverde todos los vecinos tenían horru y todo el edificio era de un amo), fraguas (en Mestas y en La Estrada), caleros, una teyera en Fana [el Puertu Cangues] (La Teyera Fana); para hacer carbón, se usaban berezu y jorniellos.

   Hablaban mucho “de les ánimes”, rezaban después de cenar o antes por ellas.
   Había miedos de cuélebres, cuentos que decían.
   En Tarañodiós está el Pozu les Dos Boques que tiene “un renal pel mediu, un xerru”, se dice que una vez una moza iba entretenida hilando, cayó “en pozu” y salieren “corales de ella” en Covadonga, en Ríu de la Guañaza.
   Metían antes mucho miedo con cadenas que arrastraban por los desvanes que si era el diablu, decían “a rapaces trasgos malos” que venía el diablo por ellos por la noche.
   Había mujeres que decían que si eran brujas y que echaban las cartas.
   En La Cueñe Acebéu hay marcadas pisadas de las vacas, también en El Pasu la Mula [supongo que no será en el mismo sitio].
   En Covadonga, dicen que Pelayo estaba “contra arriba” (en La Veguina Cavía o en El Campu la Oración) y formó una troncada porque los moros acampaban en una riega, la Riega la Buxana (o la Riega la Guxana).   Cortaron un arbolado —una troncada es cortar árboles y hacer rollos—, fueron acarretando, “poniendo estriberas y puntales”; entonces una noche cortaron “la troncada esa de madera” —la soltaron— “y dice que mató los moros en baju y que corrió siete años guxanos [en la riega]”.
   En Abamia quisieron arrancar los grabados de Pelayo pero no pudieron.

   Se dice que nombraron un corredor de acá y otro de allá, acordaron poner dos gallos y cuando los gallos cantaran —no había relojes— salir el corredor; había una comisión, uno de acá allá y otro de allá acá, para salir cuando cantara el gallu, pero emborracharon no sé quién un gallu “y el gallu borrachu cantó primeru”. Ajuntaron los dos, el borrachu y el cuerdu para que si el primero se retardaba cantara este; estaban juntos pero cantó primeru el borrachu y esa comisión salió primero.
   Era para partir los Campos de la Reina (Liébana) que dicen son muy buenos, cantó primero acá el borrachu y el corredor de acá allegó a la orilla de los Campos de allá.

    Los pastores que iban a Ceñal eran de Camonéu por regla general. A El Tolleyu, fueron de Labra y de Camonéu. La última cabaña de Jorcáu fue hacia el 30.
    A La Vega Cuba traían merinas de la Condesa.
   El camino antiguo de subir al Puertu discurría por La Cueñe la Gallina, La Juradada Teón, Bumartini, El Revueltu Bumartini, El Jou les Veleres y La Cueñe Nol.
  El Lagu Enol era mucho más pequeño, “agua ahí deteníu”, donde Los Acebos había una fuente.
   En Comeya y en la Tiese l’Arcina había estillas de darse palos los pastores unos a otros. Comeya era de Onís y la rescató Cangas por la muerte de un pastor.
   En La Tiese desapareció un pastor de Les Reblagues, un criado del Valenciu; siendo rapaces los del Bricial y los de Les Reblagues, jugaban al escondite (“andaban al esconditu”) en Les Reblagues y una rapaza (más tarde llamada la tía Manuela [creo]) “fue a meterse en un resquiciu y en un cuevu que le dicen El Jayáu se alcontró con la cadarma de una persona”; y dijeron los pastores: ya apareció el criadu del Valenciu. Se supuso que era él y que sería por los palos que se daban unos a otros; no sabe qué pasó con los restos.
   Después dijeron que solo podían arrearlos con reyos, no con palos, el reyu lo traían colgado de la salera. 
  En Ostón murió uno que invernaba, bajó por comestible a Onís y en Onís no querían que saliera, el caballo empozábase y murió.
   La casería de Ventaniella, situada más arriba de Sobrefoz, es una venta cuyo casero tenía la obligación de proporcionar al transeúnte sal, agua, lumbre y cama. Por su parte, los vecinos de Sobrefoz estaban obligados a subir allí en tiempo de invierno por si el ventero sufría alguna necesidad.
   (Un casín hizo algo en el ejército y le pidió al rey, este le concedió seis meses de marina al año, traían el ganado; otros casinos venían a comercio).
  En el año 1916 o 1917 cayó un nevón muy grande entre marzo y abril y los vecinos de Sobrefoz acudieron a Ventaniella para bajar el ganado del casero. Realizando esta labor marchaban por La Güelga cuando de La Faeda descendió un nevero que mató delante de la gente dos vacas belladas.
   A un tío suyo y a él les atrapó esa nevada en Fana, estuviemos incomunicados durante veintitantos días, con más de dos metros de nieve de altura. Se acabó la leña y tuvieron que racionar la comida.
   Pasados esos días, el difunto su padre y un sobrino subieron a saber de ellos. En ascender por la Cueñe Valles, lo que sin nieve no lleva un cuarto de hora, emplearon cuatro horas. En esos días, a Fernando Cuervo en Uberdón una vaca en una cuerre le quedó y los mineros le ayudaron pero después un nevero le mató la vaca, ese invierno vinieron muchos a pedir, “que limpiaron casas los neveros”; por el verano acudió mucha gente cabraliega también a pedir, los neveros les habían arrebatado casas y animales. La vida del pastor es muy penosa. comentó.
   Marcos, el pastor de Isongu que murió cuando llevaba “una manegada de quesu”, estaba en una cueva, tenía tornos en las rejandixas de las piedras, y una escalera.
   “El difuntu mi güelu” murió “de un sustu del osu”: en Moroñes le salieron dos osos, no lo hirieron pero del sustu no levantó cabeza.
   El oso anda a colmenas, come “la carne podríu”. En Ponga un cazador tiró un tiro a un osu y después el osu mató al cazador.
  A uno de Camonéu “se-y presentan dos lobos” y él dando palos y haciendo fuego “hasta que subió al cumbre y pudo meter los dedos en la boca, chifló y acudió un perro que lu salvó pero del sustu murió”.
   En Llanu [Con] comieron los lobos a una moza.
  Antes había poca caza, había menos armas, su tío tenía una escopeta de pistón que tardaba mucho en recargar.
   El marqués acampaba en Llagu Cebolleda, los mejores tiros estaban en las cumbres. Don Pedro iba con once hijos, que eran muy malos cazadores. Pedro Pidal trajo el coche a Enol, bebía con una cuerna.

   Un palo atravesado entre dos y lo saltaban en La Tiese la Ercina, a ver quién saltaba más. Otro entretenimiento era poner una mano en una caballería y saltarla. O en el Cuetu Antonio pero aquí no los vio saltar.
  Bolera en todos los pueblos, no se birlaba.  
Juegos infantiles: el esconditu y la cocha peza, que era con palos y unos cuantos pocinos alrededor, para ver "cuálo echaba la cocha".
  Pendencias surgían entre Villaverde y Llenín, entre Camonéu de Onís y Camonéu Cangas, y, a causa de San Ramón, entre Beceña y Samartín.
  En Gamonéu había un maestro cabraliego sin título y lloraba al ir para Cabrales cuando lo echaron. Los de Gamonéu, los mejores canteros.

   Traje antiguo: escarpinos, medias blancas de lana, pantalones cortos (llegaban hasta un poco por debajo de la rodilla), chaleco, montera, calzoncillos de cáñamo, sombrero negro, las coricias de la piel de las vacas (se perdía el animal, se empozaba, y se aprovechaba para ello). Trabajaba la texedora (María Antonia la Montesina tuvo un telar en Llanu Con [sería esta a la que se refirió]) y funcionaba el trillón (La Riera, Sotu Baju).
   Las mujeres vestían “de géneru” y amarrado el pañuelo sobre la parte delantera del cráneo. El Raposín, de Llerices, fue el último que vistió de sayal, hasta que murió.
  El lino era más fino, de cáñamo había dos clases: lo machu (para cordeles [cuerdas]) y lo jembre, que era lo pequeño. Venían gallegos a mayar el llinu; había jiles (traían una rueca y “tocaban daqué”) y escarmenes.

Ramón