Viene de http://www.foropicos.net/viewtopic.php?f=5&t=33196
Concluidos los 20 minutos de recreo, nos encaramos ya con la arista. Con la boca un poco seca, todo hay que decirlo, porque empieza a escasear el agua y el día es caluroso de narices. Por no decir otra cosa.
Los primeros 100 metros son bastante amables, aunque en cuestión de muy poco tiempo se han perfilado dos buenos precipicios a ambos lados de la cresta. Lo que se viene denominando en nuestro argot como "ambiente".
Poco mas allá, la imagen ya es desafiante. Aparece la reunión anterior al primer gendarme (2 parabolts) que permite rapelar a la canal del lado derecho y escaquearse. Reconozco que viendo la que se avecina y el calor que hace a mí se me pasa por la cabeza simplificar el recorrido, pero ahí esta mi compañero, todo voluntad, para quitármelo de la cabeza.
Así que nos encordamos y al lío. Y quede claro, una vez más, que se trata de un recorrido con bastante exposición, con pasos que se protegen malamente y en el que da lo mismo ser primero que segundo de cordada.
Con un solo seguro, mi compañero se encarama al gendarme. La roca esta descuartizada, pero pequeñas repisas a uno y otro lado permiten serpentearlo, siempre con cuidado de no tirar nada o pisar en falso.
Después de una tensa espera y casi 60 metros de cuerda, le veo en la reunión, justo donde se mostraba en el reportaje (es el único punto posible para montar una reunión "comme il faut", que dirían los franceses).
Llega mi turno. Si mayores problemas, pero muy delicadamente, llego casi a la parte alta del gendarme.
A partir de ese momento, hay que aprovechar con maña las posibilidades de protección que ofrece la arista, pasando alternativamente la cuerda a un lado y a otro. Hasta llegar al punto donde iniciamos el descenso y se encuentra el paso más complicado.
El bloque al que te agarras, sin demasiadas ganas por cierto, suena a hueco que te mueres. Tu compañero recoge cuerda, pero no demasiada por que te puede tirar de allí. Miras a ambos lados y ves que el talegazo puede ser superior a 15 metros, te toque el lado que te toque. Así que contorneas el bloque con el cuidado de una serpiente, mientras agradeces llevar doble cuerda por lo que pueda ocurrir.
Prueba superada. Creo que pocas veces he tenido el gaznate mas seco. Y no es solo por la falta de agua. A la vista de las fotos, nos hemos dado cuenta "a posteriori" que el gendarme ha perdido un bloque del tamaño de un frigorífico.
Continúo sin detenerme unos cuantos metros por la arista hasta el punto donde se marca la reunión de salida para el siguiente largo. Y es que en el horizonte empezamos a ver ciertos nubarrones que no estaban previstos hoy. Con lo tranquilitos que habíamos quedado después de superar el primer largo.
El segundo largo contornea por la derecha un espolón de buena roca (magnifica diría yo, si lo comparamos con la zona anterior). No tiene perdida. Otra cosa distinta es el bacalao de roca que está detrás y que te hace preguntarte donde acabaras saliendo. Aunque ya cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él.
La reunión de salida es imposible de proteger (no encontramos absolutamente nada), así que a esperar que no se necesario tirarse al lado contrario para detener al compañero. El abismo hacia el lado de la Vueltona es sobrecogedor y mirando al espolón que baja de Peña Vieja solo puedo que pensar en la Vía de los Cántabros. Que huevazos!!!
A los pocos metros, paso sorpresa con un buen patio bajo los pies, que te deja fuera de juego hasta que encuentras el truco. Y tras escasos 30 metros recuperamos el filo de la arista y hacemos reunión junto a un viejo clavo, lazando con las cuerdas un gran bloque (el clavo no es suficiente garantía). Imposible asegurarse en ningún punto del largo. Mi boca a pasado de seca a muy seca.
Desde la reunión, ya vemos un muro que aunque amenazador, nos resulta familiar. Quizá se podría haber llegado hasta allí del tirón, pero las cuerdas corren francamente mal. Entre nosotros y el muro, unos 25 metros de arista, con un pequeño dedo de roca en el medio, que de primeras no identificamos en las fotos del reportaje. Roca rota de nuevo, que con cuidado se deja hacer bastante bien. El único problema es el paso del dedo. Nosotros pasamos por la derecha: quizá mas patio que por la izquierda, pero con muy buenos agarres.
Una vez en la base del muro, las cosas se ven de otra manera. La reunión es excelente, con un clavo al salir de la misma, y el muro parece practicable a pesar de que la roca requiere bastante atención. El único problema, la tormenta que sigue avanzando hacia donde estamos, aunque con ligera tendencia a dirigirse hacia el Macizo Oriental. Al fondo acabamos de ver los dos primeros relámpagos.
El muro se deja escalar bien, aunque con la lógica presión de la amenazante tormenta. El cielo se ha oscurecido de repente y caen algunas gotas. De segundo, creo que no tarde ni 3 minutos en ese largo.
Parte final del muro, con un paso interesante.
Vista hacia abajo desde la parte alta del muro (que en realidad es otro gendarme de la arista). En la parte alta de la foto puede verse el punto donde hicimos la reunión y más hacia el centro el paso del dedo.
Siguen cayendo algunas gotas de lluvia, pero la tormenta definitivamente parece que quiere pasar de largo. Así que seguimos adelante desde la reunión (destrepe bastante roto) hacia una terraza donde se nos plantea la duda de por donde continuar. Salir por la canal que tenemos a nuestra derecha, requiere un pequeño rapel que no vemos fácil de montar. A nuestro lado tenemos un nuevo gendarme, mas alto que el anterior, y que no se menciona en el reportaje. Y hacia la izquierda vemos una terraza a la que parece complicado acceder.
Volvemos a mirar las fotos de Mariano Caso y bingo!!! Lo que parecía una travesía complicada es en realidad una vira muy sencilla (hay que asomarse para verla). Y la terraza de enfrente es el punto donde nuestros precursores se desencordaron definitivamente.
En la terraza, despidiéndonos de los pies de gato y apurando nuestros sorbitos finales de agua. "Esperemos que no caiga más del cielo antes de llegar a la cumbre". No sabemos a que punto de la arista vamos a salir ni cuanto tiempo nos va a llevar hacer cumbre.
La canal que tenemos detrás de nosotros asciende unos metros alejándose de la cumbre para girar bruscamente un poco mas arriba en la buena dirección. La mochilas vuelven a pesar de alma y la canal tiene un par de resaltes un tanto peleones. A la salida, roca muy rojiza bastante curiosa y cielo muy plomizo. Seguimos librando la tormenta, pero por los pelos.
Trepamos el muro que hay a la salida de la canal, como unos ingenuos, pensado que haremos cumbre. Pero nada mas lejos de la realidad: nos queda aún el tramo de arista con dos rápeles que se menciona en la salida del Espolón de los Franceses. Esto si que no nos los esperábamos. A partir de aquí, llevamos por delante a otros dos peregrinos, tan sedientos o más que nosotros, que vienen de hacer la vía.
En la zona del primer rápel.
Después de destrepar el primer rápel y rapelar el segundo, llegamos a un punto que nos permite ver muy bien de donde venimos (marco en la foto los puntos principales). Que comprimido se ve todo desde aquí!!!
Sigue sin llover en serio y estamos casi en la cumbre. Respiramos aliviados, recogemos y repartimos todo el material. Ahora ya solo es cuestión de patear hasta Áliva y pasar con resignación un poco más de sed. Y en ese sentido, sí que tenemos que agradecer al cielo que en las últimas dos horas el sol ha brillado por su ausencia. No hay mal que por bien no venga.
Espero que os guste el reportaje y, si sois de los muy cafeteros, os sirva de ayuda para repetir la actividad.
Hasta pronto. Saludos.
