Las batallas del abuelo: LLAMBRIÓN-TESORERO-TORRECERREDO (1)

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Pepe García
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Las batallas del abuelo: LLAMBRIÓN-TESORERO-TORRECERREDO (1)

Mensaje por Pepe García » Jue Oct 04, 2007 8:00 pm

Hola, foreros. Aquí estoy de nuevo dispuestos a endilgaros otra de aquellas (es que me hacéis unos comentarios demasiado elogiosos y, claro, yo sigo).
Después de ésta, haremos una pequeña parada, para no abrumaros demasiado y dejar al abuelo descansar un poco.

Estamos en el verano de 1982.

En esta ocasión, siempre con la idea de aprovechar nuestras escasas idas a Los Picos (una al año) para ir descubriendo cosas nuevas, nos proponíamos: subir por la canal de Asotín (que no conocíamos), subir al Llambrión (que para mi sería la segunda vez pero para Javi Ugarte su primera, ya que no había estado en la del 80), atravesar hacia Cabaña Verónica y subir al Tesorero (la primera vez), cruzar hacia Torrecerredo (no sabíamos bien por dónde), subirlo y verlo bien (la primera vez, en el 79, estábamos demasiado asustados para fijarnos), conocer el Jou Grande y bajar por la canal de Dobresengros (que tampoco conocíamos).
Es decir, sobre todo conocer dos canales (dos accesos nuevos) importantes, complementándolo con unas buenas cimas.

Los participantes esta vez éramos tres, creo que un número ideal para ir al monte (sabido es, en el cálculo de estructuras, que el triángulo es el único polígono indeformable): además de Javi y yo, venía, por primera vez a los Picos, José Miguel Marquínez, un amigo de carreras (por entonces corríamos mucho) y de montaña de Vitoria.

La de este año fue quizá ya una “expedición” más “moderna”, más equiparable a cualquiera de las que se hacen hoy día: aunque aún íbamos a pasar por territorios de los que teníamos un desconocimiento bastante mayor de lo que se suele tener actualmente (hoy la información es muchísimo mayor), teníamos ya más experiencia y, aunque aún había que llevar bastante comida porque había que ser totalmente autosuficientes, por primera vez no llevábamos tienda (empezamos a llevar un material de vivac que consistía en, además de los clásicos saco y esterilla, un plástico de en los que venían los colchones cuando se compraban: totalmente impermeable, tanto hacia dentro como hacia fuera, pero muy efectivo, y en el que, en caso necesario, cabían dos sacos) y las mochilas, sin dejar de ser mochilones, pesaban algo menos.
Era ya lo que llamábamos una “expedición ligera” o en “estilo alpino” :lol: , por contrapunto a una “expedición pesada” en la que se movilizaba gran cantidad de gente, incluidas familias, y material.

De todas formas, aunque digo lo de que contábamos con menor información, sí que contábamos ya con un libro que para nosotros supuso un paso importante adelante y que fue el de Adrados:

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Este libro (del cual mi particular ejemplar tuvo una historia propia que ya contó Vidal en su primera gran travesía de Los Picos, en la Canal Estrecha de Peña Santa), junto con los también muy buenos mapas de Adrados nos facilitaron el abrir muchas puertas de Los Picos (y supongo que no descubro nada nuevo). Mi humilde homenaje desde aquí para él.

El punto de encuentro fue en Cordiñanes un día de Agosto por la tarde: Javi y José Miguel iban desde Vitoria y yo desde mi pueblo, Sietes, donde estaba de Vacaciones.
Por cierto que recuerdo que al pasar por Los Beyos y el Puerto del Pontón me cayó un tremendo tormentón con agua a raudales que arrastraba tierra y piedras por la carretera. Y esto me hace pensar en la bastante buena suerte con el tiempo que hemos tenido casi siempre en nuestra visita anual a Los Picos, teniendo en cuenta que fijábamos un día e íbamos, independientemente de las previsiones meteorológicas (“el parte meteorológico”) que, por entonces, o no había o eran de un día para el siguiente como mucho.
Afortunadamente en el Valle de Valdeón ya no llovía, porque pensábamos vivaquear y salir al día siguiente.
Aunque llevábamos suficiente comida, en Cordiñanes había un bar donde daban de comer. La tentación era muy fuerte y terminamos cenando patatas fritas con huevos y chorizo ¡y vino!. Aquello fue una especie de sacrilegio: éramos muy puristas y considerábamos que sólo podíamos permitirnos una tripada de mesa una vez que nos la hubiéramos “ganado” (aún hoy día creo que no es mala política, pero ya no somos tan estrictos). Nos quedó un cierto remordimiento (como Javi bien dijo, “mucho habíamos comido y bebido para no haber hecho nada todavía”), pero también el estómago bien lleno.

Esa tarde nos asesoramos de por dónde salía el camino (la Rienda) hacia la Canal de Asotín. Una señora nos dijo que, como había llovido, tuviéramos cuidado de “no escurrirnos por la Rienda”. En fin, algo de inquietud ya nos metió.

Después de un vivaqueo sin problemas en Cordiñanes (probando el plástico), a la mañana siguiente ¡nos echamos al monte!.

Yo tenía ganas de conocer la Rienda de Asotín desde que vi la siguiente foto en el mismo libro de Adrados que mencioné antes:

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Desde entonces, siempre que he pasado por allí se me ha venido a la cabeza la frase “montañeros entrando a la Canal de Asotín”, e incluso la ha dicho en voz alta (manías que tiene uno):

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Por el libro de Adrados sabíamos que en la Vega de Asotín había que meterse por la Canal Honda (“... una larga y pedregosa canal que al principio discurre muy encajada entre las paredes de roca”), aunque él lo llamaba Argayo Congosto (erróneamente, supongo, porque éste viene más tarde):

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Dejando abajo la Vega de Asotín (con ovejas, pastor y perros):

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Un rebeco vigilándonos desde las alturas:

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Por encima de la Canal Honda la cosa no estaba muy clara, pero algún jito nos orientó al comienzo de la travesía bajo la Torre Jermosa hasta el verdadero Argayu Congostu:

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A partir de aquí el tiempo se complicó mucho: se cerraron las nubes, como con niebla, comenzó a llover y terminó granizando. Subimos por el Argayu Congostu, que afortunadamente no tiene pérdida, sin ver nada (no pude ya hacer ni una foto más) y llegamos al refugio como pudimos.
En el refugio estuvimos SOLOS. Esa tarde no hubo espectáculo de puesta de sol, se mantuvo muy malo hasta la noche.

A la mañana siguiente, que amaneció despejada, el primero que se levantó (a mear, claro) fue José Miguel. Imaginaros el caso: una persona que no ha estado nunca antes en Los Picos, que ha subido al Collado Jermoso sin ver prácticamente nada, por la niebla, y que sale del refugio encontrándose de repente con todo aquello de frente, con todas esas montañas que con su silencio tan especial parecen resaltar todavía más su majestuosidad. Creo que se asustó (por decirlo fino) un poco y volvió dentro diciendo: “¡Se ve TODO!”.

Después de desayunar salimos hacia el Tiro Callejo:

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El borde de las nubes (había “mar de niebla”) subía y bajaba y en un momento del acercamiento al Tiro Callejo el Friero nos obsequió con esta vista:

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La subida por el Tiro Callejo la hicimos sin problemas con las mochilas (me fastidia cuando se pide que coloquen cables en este paso). Nos preocupaba más la parte de detrás, hasta Cabaña Verónica, que no conocíamos.

Torre Bermeja saliendo de las nubes, Peñalba y un piquito de Peña Santa desde el Tiro Callejo:

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Como yo ya había subido antes al Llambrión llevaba la idea secreta de echarle un tiento al Tiro Tirso (aunque me acoj.naba algo, porque Adrados la calificaba como un poco más difícil) que, al fin y al cabo, era la tercera en altitud de Los Picos. No dije nada todavía, había que subir el Llambrión, pero al salir del Tiro Callejo se me fue la vista, y la cámara, hacia él:

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Comenzamos a subir al Llambrión por la cresta pero, antes de uno de los cortes, descubrimos una pequeña vira (por cierto, muy muy aérea) que, flanqueando, evitaba el corte. Después de la vira había una trepada, sin más dificultad que un tremendo patio, antes de llegar a la cima:

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De las creo que cuatro veces que he subido al Llambrión, dos lo he hecho por la cresta y dos por la vira + trepada y no sabría decir por dónde es más fácil.

Cima, aún con la virgen que había conocido en 1980:

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Con José Miguel en su primer 2.600 de Los Picos (y el Occidental precioso saliendo de las nubes):

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Mis dos compañeros ¡y la arista del Tiro Tirso enfrente hacia la que se me iba la vista!:

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Iniciando la bajada (Torrecerredo y Cabrones impresionantes como siempre):

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Destrepando lo trepado:

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Aspecto de la vira que hace el flanqueo (la pared está un poco inclinada, las botas caben justas, hay un gran patio y no hay unos buenos agarres para las manos, así que daba un poco de “cosa”):

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Aquí hay que contar una pequeña historia:
Al bajar del Llambrión y ver el paso por el Hoyo Tras Llambrión bastante franco les hablé a mis compañeros de mi interés por el Tiro Tirso. No les vi muy motivados (se comprende: acababan de hacer el Llambrión por primera vez y lo del Tiro Tirso les pillaba un poco “ a traición” y sin preparación psicológica, digamos).
De todas formas, nos acercamos a él y yo me puse a subirlo en solitario. Cuando iba cerca de la mitad de la arista, un poco acogotado, empecé a “sentirme sólo” viendo a mis compañeros abajo, comencé a preguntarme aquello de “¿quién soy, de dónde vengo, a dónde voy” y me di la vuelta. No sé si lo habréis comprendido, para que lo entendáis mejor digamos que ¡me rilé! (¿para qué vamos a buscar disculpas?).
Me saqué la espina (no podían quedar las cosas así) unos años más tarde, precisamente a continuación de otra de las ascensiones al Llambrión. Y desde luego hay que decir que, para un buen piquista, es una cima “obligatoria” (quizá el espíritu del gran Schulz, “el sabio don Guillermo Schulz”, que diría Lueje, ande de vez en cuando por allí).
Pero bueno, por esta vez hubo que dejarlo, se ve que aún no era el momento.

Por el Hoyo Tras Llambrión, dejando atrás al Llambrión:

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y dirigiéndonos hacia la Collada Blanca y el Tesorero, que era el siguiente objetivo:

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En el hombro del Tesorero contemplando al Picu:

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Por el hombro, hacia la trepada al Tesorero:

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En la trepada final (dos personas en el hombro: con alguna más que vimos en Cabaña Verónica después, las únicas con las que nos encontramos durante los tres días que pasamos en Los Picos):

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Y cima del Tesorero. Muy buen mirador, un poco bajo, pero aislado y situado “en medio” de Los Picos (supongo que todo el mundo sabrá que en él se juntan las tres provincias que comparten Los Picos: Asturias, Cantabria y León):

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Continúa en:
http://www.foropicos.net/viewtopic ... 186#132186
Última edición por Pepe García el Mar Oct 09, 2007 6:29 am, editado 2 veces en total.

Skylight
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Mensaje por Skylight » Jue Oct 04, 2007 8:26 pm

En el verano del año 1982 (septiembre) híce mi segunda incursión en Los Picos y recuerdo que a mi también me atrajo mucho( creo que es esa misma foto subiendo por la "rienda") del libro que creo estubiera en nuestro club; y payá que fuí.

Uno de lo primeros libros de montaña que me compré fué el de "LOS PICOS DE EUROPA" de Jose Ramón Lueje, donde viendo sus fotos y leyendo sus comentarios te metes de lleno en aquella época.

Parece que antes era todo más bonito, más auténtico, pero en realidad creo que, a medida que pasa el tiempo, lo que hícimos hace cinco años parece también como algo lejano ya.

Supongo que cuanto más lejano, más lo vives en los recuerdos.
Diox que camisas de cuadros!!, yo tenía una igual que la roja :D Me la compré porque se me metió en la cabeza irme a Canadá de leñador. Estube a punto de irme.
Bonito reportaje Pepe.
Última edición por Skylight el Vie Oct 05, 2007 3:01 pm, editado 1 vez en total.

Pedro Yubero
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Re: Las batallas del abuelo: LLAMBRIÓN-TESORERO-TORRECERREDO

Mensaje por Pedro Yubero » Jue Oct 04, 2007 8:48 pm

Pepe García escribió:
Comenzamos a subir al Llambrión por la cresta pero, antes de uno de los cortes, descubrimos una pequeña vira (por cierto, muy muy aérea) que, flanqueando, evitaba el corte. Después de la vira había una trepada, sin más dificultad que un tremendo patio, antes de llegar a la cima:

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......

Aspecto de la vira que hace el flanqueo (la pared está un poco inclinada, las botas caben justas, hay un gran patio y no hay unos buenos agarres para las manos, así que daba un poco de “cosa”):

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je je je esa vira, tiene una caida sobre Jermoso y un ancho tan ajustado tan ajustado a la suela de la bota que parece que vas por un cable!

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A vosotros lugares encantados, yo os pido.. ..ser fiel conmigo mismo,permanecer erguido aunque esté muerto,decir la verdad aunque me duela,nunca dejar de proclamar lo cierto.Fundirme con las rocas,la niebla,la nieve,los árboles y también el viento. A.D.R.

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Pepe García
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Mensaje por Pepe García » Vie Oct 05, 2007 2:35 pm

Pedro, te respondo en el (3), para centralizar el tema en uno sólo.

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Aidix
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Re: Las batallas del abuelo: LLAMBRIÓN-TESORERO-TORRECERREDO (1)

Mensaje por Aidix » Sab Jul 27, 2019 8:19 pm

1, yo tengo esa foto (niebla+montañero+Friero) inmortalizada en cuadro jejeje. Y 2, alaaa, ¿había una virgen en la cima? :eek:
Aida
El mejor deporte, ingeniar sonrisas
http://www.flickr.com/photos/aidix78/

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